Paradise

Cualquier playa, para mí, es el paraíso. Si bien soy bichadeciudad y -por ahora- no podría vivir en otro lugar que no sea mega urbe (porque después extraño ruidos, sonidos, lugares, etc.), desde bebé  me voy de vacaciones a la playa y, para mí, es un refugio y sinónimo indiscutible de verano.

Mar del Plata supo ser protagonista de mis cumpleaños (será post en las próximas horas!) y de veranos eternos con mis abuelos y familia. Digo abuelos porque su casa fue el epicentro, durante décadas, del éxodo hacia la playa y el descanso estival.
Y no precisamente La Feliz del lobo de mar, el Casino y la peatonal; sino la de Punta Mogotes, el Faro, el acuario y el (a veces) más “tranquilo” sur de la ciudad, destino de muchas familias con abuelos españoles e italianos 🙂

En este verano, el destino fue el Caribe. La ciudad de Cancún, en la Península de Yucatán, México, un centro turístico de playas hermosas y aguas transparentes, nos hizo pasar días de descanso y diimg_2428versión.Al viajar con Delfi, a sus tres años y meses, decidimos quedarnos en la zona hotelera, aprovechando la tranquilidad del all inclusive (ideal para viajar con niños) y la rica vida nocturna (bares, shows, paseos, shoppings y restaurantes de todo tipo).

Durante nuestra corta estadía, de apenas una semana, nos cruzamos con pocos argentinos. El mate, como siempre, motivo de caras de asombro para los extranjeros (¡qué raros somos, ja!), presente. Muchos norteamericanos, canadienses y, por supuesto, mexicanos.

Además, al pasar Navidad allí, nos encontramos con Papá Noel llegando el 25 de diciembre en jet ski desde el mar. ¡Genial iniciativa!

En la próxima visita, Dios mediante, nos queda pendiente visitar Playa del Carmen (a menos de 80 km.), Cozumel, Tulum, Isla Mujeres, Xcaret y las Pirámides!

Hasta la próxima =)

 

Llenos de magia

“Las cosas brillantes siempre salen de repente,
Como la geometría de una flor (…)”

Gustavo Cerati entendía todo y lo dejó plasmado en la letra de esta canción.
m a g i a
Lunes. Inicio de semana. Comienzos, finales. Ciclos. La magia presente en cada acto y en cada segundo de tu vida. “Todo me sirve, nada se pierde, yo lo transformo”, sigue sonando. Y es perfecto.

Hay situaciones que no podemos manejar: nos dominan a nosotros. Y está bien. Como el concepto de asociación libre, expresando sensaciones, emociones, pensamientos… circunstancias que van más allá hasta de la razón y la lógica. Sí: las cosas brillantes salen de repente; quizás hasta son efímeras, pero nos marcan y nos dejan enseñanzas tan grandes que perduran para siempre. El corazón maneja tiempos distintos a los del cerebro y la razón. Y por algo es. Suena trillado, pero es así.

Y, ante determinadas realidades, hay dos alternativas: dejarlas ser, fluir con la vida como el cauce de un río; o dominarlas nosotros mismos. Aferrarse y confiar.
Esa es la magia de la vida: el poder elegir. La libertad de dejar ese albedrío circular o la posibilidad de modificarlo, moldearlo; apostar o soltar.

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2018: los ojos en el mar

 

“Confía en la vida. Todo lo que necesitamos está ahí, esperándonos”

Esperé a los primeros días del 2018 para retomar un viejo amor. La escritura es bastante terapéutica (por lo menos para mí­) y esclarecedora: como los bailarines cuando se dejan llevar por el ritmo de la música, las palabras de quien escribe son parte de un proceso de movimiento que fluye sólo, al compás de nuestros propios pensamientos y sentimientos. Se trata un poco de dejarse llevar, fluir y volar. Como la improvisación en el baile.

Empieza un nuevo año repleto de desafíos. Mi ritual es el mismo y no cambia con la tecnología: religiosamente, me compro mi agenda de papel. Este año me incliné por una astrológica muy conocida para “guiarme” -mientras pueda- por los astros y los planetas (soy muy capricorniana! ja).
La sensación es siempre la misma: incertidumbre frente a las páginas en blanco. Imaginarse qué llevarán consigo cada uno de los días; qué experiencias, anécdotas y aventuras nos esperan por delante. Y eso es lo que hace emocionante a la vida, ¿no? El no tener nada completamente resuelto, nada definitivo, nada comprado.

Nos esperan 365 oportunidades para crecer y convertirnos en mejores personas. Para  evolucionar, aprender, vivir. Enero es ese mes bisagra en el que cargamos las pilas para afrontar todo lo que se viene, para llenar esos casilleros en blanco y recibir con las manos bien abiertas todo lo que la vida nos tenga preparado.

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Estuve unos días en la playa, donde pasé la mayoría de mis cumpleaños (cumplo el 12 de enero y, como bien sabrán los nativos de estas fechas, tenemos la dicha -o no- de celebrar nuestro natalicio en contextos completamente diferentes a los del resto de los mortales). Así que di una nueva vuelta al sol mirando al mar y con los pies en la arena. ¡Nada más lindo!

Y una cosa más: en numerología, 2018 se resume a 11. El 11 es de los denominados “números maestros”, con fuerza divina y mucha carga energética. Dicen los que saben que vamos a actuar más con el corazón que con la mente.

Entonces, en resumen: vuelvo a escribir. Hay todo un camino por recorrer, muchas cosas por contar, muchas canciones por bailar y muchas letras por escribir.

 

¡Gran 2018!

 

¡Hola, hola!

¡Qué felicidad me da revivir este espacio!

Hace varios (muchos) años abrí mi primer blog y, desde ese entonces, se convirtió en mi lugar virtual. Me parece fascinante poder transmitir pensamientos, sensaciones, ideas, aventuras, a través de palabras y de imágenes.

Internet nos brinda un montón de herramientas para estar conectados. Para contar experiencias y sentimientos.

Es el momento de darle inicio a un nuevo sitio; renovado, colorido, charlatán. Seguramente voy a reciclar algunos de los viejos posts del milpapeles que supo ser blogspot y WordPress durante los años facultativos.

Nos leemos por acá =)